En la solemnidad de la Epifania del Señor los Reyes Magos nos trajeron y regalaron de parte del niño Jesús su Palabra para que cada familia de nuestra parroquia pudiera en el hogar tener para cada día del año el alimento continúo. El evangelio ha de ser el alimento y la vida cotidiana de nuestros hogares donde al calor de la oración vayamos construyendo la Iglesia doméstica.
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