sábado, 14 de marzo de 2020

COMUNICADO DE LOS SACERDOTES DE LA PARROQUIA. CRISIS DEL CORONAVIRUS

Queridos feligreses:
Los sacerdotes y hermanas clarisas hemos estado reunidos esta mañana para ver de qué modo mejor podemos ofreceros a todos la asistencia espiritual que todos necesitamos. Una de las cosas más importantes es poderos decir cómo debemos actuar respecto al precepto de oír misa. Estamos esperando para poder concretar esto a que se celebre la rueda de prensa del presidente. Puesto que se retrasa y a la luz de lo que se ha recomendado hasta ahora podemos decir:
1.- Se recomienda que las personas NO SALGAN DE CASA. Eso es aplicable también para la Eucaristía
2. Por esta razón el Obispo ha dispensado de la obligación del precepto dominical
3. Pero la recomendación es que todos PARTICIPEN POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN (televisión, radio) EN LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA. Si es posible en familia.
Si después de la rueda de prensa del presidente, no cierran las iglesias por decreto del gobierno, celebraremos las siguientes misas mañana los sacerdotes:
9. Convento
10.30 Parroquia
12.00 San Pedro
12.30 Parroquia
19.30 parroquia
El sacrificio de la Cruz es la Salud y Vida del Mundo, por eso los sacerdotes debemos ofrecerlo por todos, debemos celebrarla, pero os pedimos que OPTEIS POR NO VENIR, POR NO MOVEROS DE CASA. Es en este momento un deber cívico y mucho más cristiano.
Estamos buscando algún sistema para transmitir algunas de las misas de la parroquia por Internet...
Es posible que después de la rueda de prensa os enviemos otra comunicación si algo varía,
Os pedimos a los miembros del consejo pastoral que reenviéis este mensaje cuanto antes a vuestros grupos y que se difunda entre los feligreses de Illescas.

Os pido que no pongáis este mensaje en grupos de difusión de personas q no sean de La parroquia de Illescas.

Gracias
Os bendicen vuestros sacerdotes.

Palabra Viva III Domingo de Cuaresma. Pastores Misioneros



“Se ruega a los sacerdotes estén más disponibles para atender la demanda de los fieles que así lo requieran en sus domicilios, cuando estos no salen de casa”. Llama la atención esta indicación que el Obispo de Córdoba da en el comunicado oficial para hacer frente a la inusual situación que vivimos. Pide a los sacerdotes que arriesguen su salud si fuera necesario en la atención a los que viven en soledad y más necesitados que nadie de la gracia. Indicación controvertida y necesitada de medios prudenciales, sin duda, pero que sirve bien para destacar la misión extraordinaria que todo sacerdote está llamado a desarrollar.

Quizá sea algo de esto lo que pueda explicar la carencia de jóvenes que se ofrecen para dedicar su vida al ministerio apostólico. Cuando la jerarquía de valores se invierte, es lógico que sean pocos los que se atrevan a remar a contracorriente. En ambientes donde Dios y la vida eterna eran lo primero, con facilidad se sentían atraídos los jóvenes a un modelo de vida tan estimado socialmente. Hoy no es así. Incluso dentro de la formación o propuesta vocacional se incide más en que el sacerdote es una especie de “SuperVoluntario”, con apelaciones a la heroicidad, al prestigio social humanitario, etc... Pero eso no produce frutos, por la sencilla razón de que eso no es lo esencial de la vida sacerdotal y tampoco es aliciente suficiente para el estilo de vida que conlleva el sacerdocio: la inseguridad existencial de apostarlo todo por el “Reino de Dios”. Lo que Jesús llamaba la misión de “salvar la vida o el alma” de los hombres.



Por eso, los tiempos de gracia en los que el Espíritu nos ha hecho entrar –porque cada día nuestras calles se parecen más a ese desierto al que Jesús fue llevado- , es ocasión o tiempo propicio para que se destaque la figura del sacerdote: hermano, amigo, consejero, padre, médico, juez y, sobre todo, como dice el lema de este año: PASTOR. Pastor que lejos de abandonar a sus ovejas cuando más desorientadas se hallan, hace resonar la melodía del Evangelio y disipa miedos, siembra esperanzas y abre senderos creativos de actuación, cuando nos sentimos “caminando por cañadas oscuras”.

Gran misión la de nuestros pastores y gran ocasión para que su palabra resuene con fuerza y autoridad. Pastores con misión. Esa misión que la sociedad pretende negarle y considerarle un retal de tiempos antiguos, una pieza museística de otras épocas, encerrado en su papel de mero mantenedor de tradiciones apenas ya sin sentido ni eficacia real.

¡Buenos tiempos para la fe y la caridad! ¡Buenos tiempos para refrendar nuestro apoyo a la institución diocesana del Seminario donde se forman nuestros “pastores misioneros”! ¡Buenos tiempos para volver a animar a los jóvenes a entregarse del todo en un oficio que nunca pasará de moda...hasta que Jesucristo no lo haga!. Aquel que dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Que San José nos ayude y que cada padre de la tierra, encuentre en el sacerdote también el modelo de una paternidad cumplida, para remontarnos hasta el único Padre, Creador y Señor de cielo y tierra (Mt 11,325). Él es quien dirige y gobierna nuestro mundo y por eso no perdemos la esperanza nunca.

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