sábado, 12 de diciembre de 2015

¿QUÉ SUCEDE?

“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”. Esta afirmación ¿qué te dice? A mi me da esperanza, seguridad y me inquieta. Muchas veces podemos hacer análisis y buscar lógicas ante tantas cosas como vivimos y pasan pero reconocemos que hay una razón más profunda que mueve los hilos, que conduce la historia, que da sentido al hoy concreto de nuestro hacer: La forma de ser de Dios, su personalidad, su vida. ¿Dónde te encontraré Dios mío? ¿Dónde está tu rostro? Dios ha puesto su tienda en medio de nosotros. Dios, de un modo inaudito, es nuestro por su Hijo.

El Papa ha querido convocar este año Santo para que fijemos nuestra mirada en Jesucristo, el Pastor que da la vida por las ovejas y nos cura de todas las dolencias. Es un año para la conversión. Para dirigirnos y poner las fuerzas en lo único importante. ¡Hemos sido creados para la vida de Dios! ¡Él se ha acercado a nosotros! ¿Dónde estamos nosotros, bautizados? Porque ante este espectáculo de amor reconocemos que en nuestra vida hay mucha indiferencia y mirar hacia otro lado.

Este año jubilar, extraordinario, la Iglesia esposa de Jesucristo quiere ponernos en esta verdad: la conversión. Es reconocer nuestro punto de partida. Por eso durante todo este año: éste será el hilo conductor. En nuestra parroquia vamos a tener unos medios para iluminarnos de esta verdad ¿De qué necesitamos conversión?

… De nuestra dureza de corazón. Cuánta mirada hacia nosotros de culpabilidades, de exigencias superficiales, de estereotipos, de obcecaciones, de ofensas a nuestro Padre. El sacramento de la reconciliación es la ocasión para volvernos al Padre, mirarle y dejarnos mirar por Él. Durante todo este año media horas antes de las misas por las tardes, los domingos a las 18,00 horas, los jueves a las 18,30 será el momento para experimentar la cercanía del “te quiero” de Dios. El visitar los lugares jubilares nos hará vivir cómo hay que hacerse pequeño para entrar por la puerta santa de concesión de las gracias jubilares. El signo de haber dado permiso el Papa a todos los sacerdotes para perdonar algunos pecados reservados nos habla de la importancia que tiene en este año que nadie se quede de la ternura de Dios.

… De nuestra falta de adoración. Estamos muy llenos de nosotros. ¡Hemos de vaciarnos! ¡Llenarnos de Dios! Hagamos actos de adoración. Es caer en la cuenta que Él está vivo y nosotros le expresamos nuestra dependencia a Él. Toda la noche del 7 de diciembre estaremos en oración por turnos. ¡No te quedes sin estar con Él en esa noche! Intercederemos por los frutos espirituales del año santo que inaugurará el Papa al día siguiente.

… De nuestra falta de comunión. ¡Somos una familia! Pero muchas veces ante los demás podemos dar muestras de desunión, de grupos… Renovar la comunión no es estar más juntos sino el tenernos más presentes unos a otros, tener conciencia que no existe únicamente lo mío. Tendremos en la Cuaresma una convivencia parroquial para crecer en esta conciencia. Los actos que tengamos parroquiales salgamos de nuestras comodidades y vayamos al encuentro de los otros. Esto es un signo ante los no-creyentes de nuestro pueblo.

… Del miedo a anunciar el evangelio. El bautizado es aquel que crece cuando se da. La fe se enriquece cuando la oímos y cuando la proclamamos. Cada uno de nosotros por el bautismo somos profetas. Nuestros labios han de hablar de Dios. Esto es lo que a los cristianos más nos acobarda: que nos vean. Pero esto es lo que más nos hace vivir el misterio de Dios en nuestra vida. La Palabra de Dios no se puede quedar muerta, ha de anunciarse. Y Él necesita de nosotros. Hay muchos lugares de nuestro pueblo, como personas que no han escuchado el anuncio de su Palabra. Nuestra comunidad parroquial empobrecería si no dijera que el nombre de Dios es Amor. Por eso tenemos que salir y llegar a esos lugares. También durante este año queremos salir y llegar a tantos que desde toda la eternidad Dios les quería hablar.


Esto va a suceder: Los cristianos nos vamos a transformar en Dios.

EL ESPEJO DE LA PARROQUIA. (Semana del 28 al 3 de diciembre)

El Encuentro Diocesano de Coros parroquiales se desarrollo el sábado en el Colegio de Infantes, con la asistencia de D. Miguel Ángel, sacerdote de la parroquia encargado del canto en la liturgia el ministerio de los niños.

La tarde del sábado fue el retiro parroquial de Adviento e introducción al Año de la Misericordia, en la capilla de las Concepcionistas.

Sábado noche, los jóvenes pasean y visitan la judería toledana, donde aprenden diversos aspectos históricos culturales del antiguo Toledo.

Domingo tarde se celebró el Festival de Manos Unidas en la Casa del la cultura, con una notable asistencia de personas en este acto Solidario.

Este día fueron bautizados marta, Carla María, Valeria, María, Adrián y Alejandra. Felicidades a sus respectivas familias.

También esa tarde, en la Catedral, fueron admitidos en el Catecumenado, algunos adultos y niños en edad escolar de nuestro pueblo, junto con otros de la Diócesis. De nuestro pueblo suman 4 adultos y 12 niños.

Comenzó el mismo domingo la Novena a la Inmaculada en las Concepcionistas, que gira, en este año de la Misericordia, en torno a la Novo Milenio Ineunte.

Las nuevas Pandillas de Jesús se presentan ante la parroquia con el signo del abrazo del sacerdote, el domingo en las Misas parroquiales de la mañana.

Las Hermanas de María Stella Matutina visitan algunos centros de estudio del pueblo, los Insitutos públicos, ofreciendo su testimonio de vida y les invitan a participar en la Vigilia nocturna de la Inmaculada.

El martes tarde, en el Colegio virgen de la Caridad, se realizó una mesa redonda en torno a la Formación Profesional que se desarrolla en este centro educativo diocesano, con motivo del 50º aniversario.

La misma tarde, ser reúne el Equipo de Pastoral de la Salud y atención a enfermos de la parroquia, en la que se hizo una revisión del trabajo realizado el último mes.

Miércoles y jueves, hay reunión de los padres de los chicos de confirmación que cursan 5º y 6º de primaria, para hablarles de la importancia de la participación en las Eucaristías dominicales e informarles de la marcha del proceso de sus hijos.