FESTIVIDAD DEL CORPUS CHRISTI, DÍA DE LA CARIDAD

LA EUCARISTÍA NOS CONFIGURA CON JESÚS COMPASIVO Y MISERICORDIOSO.

La Comisión de Cáritas en la Conferencia Episcopal al llegar la fiesta del Corpus envía cada año un mensaje a todos los católicos de la Iglesia en España que nos ayuda a reflexionar sobre el sentido de esta fiesta desde su dimensión caritativa y social. Este año se pone el acento en cómo el sacramento de la Eucaristía en la que participamos cada domingo, y a la que acudimos para orar en el tabernáculo, paliza en nosotros una tarea de configuración, es decir, nos hace semejantes a Jesús que es compasivo y misericordioso.

Celebrar la fiesta del Corpus Christi en el marco del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, la contemplación y adoración del Señor en el sacramento de la Eucaristía, nos ayuda a crecer y avanzar en el camino de la compasión. Este camino, recorrido por Jesús hasta el extremo, se hace presencia y memoria permanente para nosotros en este sacramento.

La Eucaristía es el sacramento de la compasión de Dios; en la Eucaristía está el Dios que vio el sufrimiento de su pueblo en Egipto, que cuidó de sus hijos en el camino por el desierto. El Dios que en Jesús se conmovió al ver las multitudes hambrientas. El Dios que en Jesús nos amó hasta el extremo y lavó los pies de los discípulos, cada vez que actualizamos su memoria en la Eucaristía renueva con nosotros este gesto de compasión en la vida entregada y hecha servicio.

Y esto es lo que adoramos también en la custodia cuando camina en nuestras calles. Es esta presencia del Señor. Por eso nosotros, ante Jesús Eucaristía, queremos renovar nuestra unión con él y nuestro seguimiento y lo hacemos manteniendo vivo su proyecto compasivo, como nos pide el papa Francisco en este año de la Misericordia.

Contemplando el misterio de la Eucaristia y configurados por él. apostamos por una cultura de la compasión. Una cultura con unos rasgos que la identifican y unas implicaciones prácticas que queremos señalar: Estar atentos, acercarnos, salir al encuentro, acompañar, trabajar por la justicia.

Todos estos verbos son los que tenemos que conjugar como cristianos al celebrar el día del Corpus. Hagámoslo otro año más. Comprometámonos con la justicia, celebremos y vivamos la caridad. Muchos no saben en lo que consiste la verdadera caridad. Que seamos capaces como católicos en Illescas de presentar su verdadero rostro, como el más sublime, porque es el Rostro de Dios, el Rostro del Pobre.

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