Agraciados y agradecidos, ni desagraciados ni desagradecidos.


“Es de bien nacidos ser agradecidos”. Este dicho que hemos escuchado en tantos momentos, y que los que nos quieren de verdad nos lo dicen, para que reconozcamos y demostremos con gestos sencillos lo que hemos recibido. Ahora, la Iglesia, que nos quiere, nos invita a reconocer cuántas gracias del cielo personales y comunitarias hemos tenido en este curso pastoral. 
Lo empezábamos en el mes de septiembre con nuestro padre y pastor d. Braulio que con el lema “Hago nuevas todas las cosas” nos animaba a vivir con más insistencia lo humano y lo concreto del día a día. Y nos preservaba de una espiritualidad desencarnada de la vida. Alentándonos a vivir la doctrina social humanizando y divinizando nuestro entorno. Habrá muchas cosas de nuestra vida, que a lo mejor ahora, no estén en el mejor momento. Dificultades que han aparecido. Obstáculos que se acrecientan. O que más o menos todo está controlado. Pero lo que nos importa que hay una Gracia, que el obispo nos mostraba y nos muestra en los objetivos de este curso pastoral, que nos hace dar Gracias. Esta Buena Noticia, esta verdad nos dispone para valorar ¡Qué sabia es la Iglesia! ¡La Iglesia nos enseña a descubrir la Gracia que son Gracias! Nos muestra que no damos gracias como consecuencia de lo que nos agrada, sino que damos gracias por las gracias que se nos dan. Este curso la gracia que hemos recibido ha sido: mirar nuestro mundo, lo humano, con los ojos de Dios. ¿Cuál es nuestro mundo, nuestros mundos?
La Comunidad- La sociedad: El grupo de personas con las que compartimos la vida y que nos rodean miradas con los ojos de Dios como criaturas son para nosotros la ocasión de descubrir la belleza porque han sido creadas desde el amor y por amor. Nuestro ambiente se convierte en lugar de donación y entrega. Por eso a que ¿das gracias por todas las personas con las que vives: familia, parroquia, grupo…?
El trabajo. Dios ha querido que nuestro modelar y cambiar la tierra no sea para dominar, sino para transformarla en amor. Cuando el trabajo es un modo de violencia y de poder nos convertimos en esclavos. Viviendo el trabajo como una manifestación de colaborar con la belleza de la creación nos asemejamos al Creador que todo lo ha hecho bueno. ¿Nuestro trabajo es condena o gracia? También agradece todo lo que realizas y haces porque eso da Gloria a Dios. Y desde aquí descubrimos que el dinero que tenemos como consecuencia de nuestro trabajo no es un fin, sino un medio para que lo que se posee no es de mi propiedad, sino para el bien común.
La Política. Nosotros no vivimos sin relación. Vivimos en una sociedad que ha de ser transformada, cambiada. Es verdad que hemos de admitir que no siempre actuamos como cristianos en las cosas de la polis, del pueblo. Pero este año nos ha servido para ver que somos fermento, luz… No podemos estar escondidos, sino con nuestros derechos y obligaciones manifestar la potente luz de la fe que tiene mucho que decir. Damos gracias a Dios por tantos políticos que lo viven así. Y también damos gracias a Dios porque se nos ilumina cómo participar.

¿Cuántos motivos para agradecer? Nada es comparado con haber conocido el Amor que Dios nos tiene y hace que todo sea bueno. Viendo todo este curso tenemos que decir que todo lo que Dios ha permitido ha sido para nuestro bien.

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